Es una tendinopatía de los extensores de la muñeca. Se trata de una inflamación o degeneración por sobrecarga repetitiva de los tendones implicados.
Sintomas:
- Dolor en cara lateral del codo.
- Dolor que empeora al agarrar, levantar objetos o girar el antebrazo (pronaciones o supinaciones).
- Dolor irradiado hacia el antebrazo.
- Sensación de debilidad en mano o muñeca.
- Dolor al estiramiento o resistencia de la musculatura implicada (extensora de la muñeca).
¿Quién suele padecerlo?
Aunque es una patología, la cual se piensa que solo la padecen deportistas “codo de tenista”, es más común en pacientes no deportistas.
Población más afectada:
- Trabajadores manuales (mecánicos, carpinteros, peluqueros, etc).
- Oficinistas con uso prolongado del ratón y teclado.
- Personas que realizan gestos repetitivos con agarre y extensión de muñeca.
- Deportistas: Tenistas, glofistas, lanzadores, padelistas, halterófilos.
Abordaje fisioterápico:
Haremos una distinción entre fase aguda y fase subaguda / crónica.
- Fase aguda:
- Reposo relativo: Evita las actividades dolorosas.
- Crioterapia: 10-15 minutos, varias veces al día.
- Técnicas antiinflamatorias: electroterapia (TENS), ejercicios isométricos.
- Movilizaciones: estructuras próximas a la afectada e incluso si se puede, la afecta.
- Vendajes neuromusculares o ortesis: para descargar zona hipertónica.
- Fase subaguda / crónica:
- Terapia manual: movilizaciones articulares tanto de estructruas próximas como de la estructura afecta, masaje transverso profundo (Cyriax).
- Ejercicios excéntricos de la zona extensora del carpo. En el caso de que no lo tolere, seguimos con ejercicios isométricos más progresivos.
- Estiramientos suaves del compratimento extensor.
- Electroterapia analgésica y antiinflamatorias.
- Trabajo de fuerza progresiva: orientado a lo que ocasionó la lesión. Se puede empezar con bandas elásticas o con las manos del propio fisioterapeuta para hacer el movimiento resistivo.
Además de los anteriores consejos, debe individualizarse según el estadio y gravedad.
Claves para evitar recaidas:
- Respetar tiempos de recuperación, por consiguiente, evitar sobreuso.
- Incorporar fases de calentamiento y estiramiento en la rutina (sobretodo si sabemos exactamente la actividad que causó la lesión).
- Evitar volver a la actividad si existe mucho dolor (si es inevitable, intentar darle el menos uso posible). Si hay dolor leve y te permite realizar la actividad sin aumentar el umbral de dolor leve, se podría hacer.
- Evitar patrón causante de la lesión, tanto en el ámbito deportivo, como en el ámbito laboral.
- Trabajar fuerza en musculatura perteneciente a codo, hombro y escápula (cadena cinética superior).
- Aplicación de frio local despues de la actividad.