El neuroma de Morton es una afección del pie, no muy conocida pero común, que puede producir un dolor intenso en la planta del pie, sensación de quemazón y dificultad para caminar, afectando a la calidad de vida.
Esta patología ocurre cuando uno de los nervios digitales plantares, generalmente el que se encuentra entre el tercer y cuarto dedo, se engrosa debido a una irritación o compresión prolongada. Como resultado, el paciente suele describir la sensación de “tener una piedrita dentro del zapato”.
¿Cuáles son las causas del neuroma de Morton?
El neuroma de Morton aparece por la combinación de factores que generan presión o fricción sobre el nervio. Las causas más habituales incluyen:
- Uso de calzado estrecho o con tacón alto, que comprime la parte anterior del pie.
- Actividades de impacto, como correr en superficies duras o practicar deportes que impliquen saltos.
- Traumatismos repetitivos en la zona del antepié.
- Alteraciones de la estructura del pie, como pie plano o pie cavo.
Los síntomas suelen empeorar al estar de pie durante mucho tiempo, caminar largas distancias o usar zapatos apretados.

Síntomas más frecuentes
Los pacientes con neuroma de Morton suelen presentar:
- Dolor punzante o quemante en la planta del pie.
- Hormigueo o entumecimiento en los dedos.
- Sensación de tener un objeto dentro del zapato.
- Molestia al caminar o al apoyar el antepié.
Reconocer estos síntomas a tiempo es fundamental para evitar que la lesión avance.
Tratamiento del neuroma de Morton: opciones conservadoras y avanzadas
El tratamiento suele comenzar con medidas no invasivas, especialmente en fases iniciales:
1. Cambios en el calzado
- Usar zapatos más anchos, sin tacón y con buena amortiguación.
- Evitar el uso prolongado de tacones y calzado rígido.
2. Plantillas y soportes plantares
Las plantillas personalizadas permiten redistribuir las cargas y reducir la presión sobre el nervio afectado.
3. Fisioterapia (fundamental en la fase temprana)
La fisioterapia es clave para aliviar el dolor y mejorar la mecánica del pie. Incluye:
- Movilización articular.
- Relajación y tratamiento de tejidos contracturados.
- Fortalecimiento de músculos del pie y pierna.
- Ejercicios de equilibrio y propiocepción.
- Reeducación de la pisada.
Cuando se inicia a tiempo, la fisioterapia puede evitar la necesidad de cirugía y reducir significativamente los síntomas.
4. Infiltraciones y cirugía (solo en casos avanzados)
Si el dolor es persistente y no mejora con tratamiento conservador, pueden valorarse:
- Infiltraciones para reducir la inflamación y el dolor.
- Cirugía, destinada a liberar o retirar el tejido que comprime el nervio.
Conclusión: un tratamiento precoz marca la diferencia
El neuroma de Morton es una patología frecuente, pero con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado (calzado correcto, plantillas y fisioterapia), la mayoría de los pacientes experimenta una recuperación notable.
Solo en casos avanzados se requiere recurrir a técnicas más invasivas.